| CASA CAÑIMAR DE CAMPORROTUNO |
Un pequeño pueblo del Pirineo de Huesca .Una casa tradicional aragonesa. Una familia. Unos críos corriendo por la plaza .Y una abuela haciendo almendras garrapiñadas en la cocina o relatando en el pedriño historias de la casa y de otros tiempos. Las ovejas se oyen balar a lo lejos y las gallinas y los patos revolotean en el corral. Alguien esta regando las macetas.
Estamos en una casa de Turismo Verde de Huesca, en la Comarca de Sobrarbe.
Casa Cañimar de Camporrotuno, en el municipio de Ainsa-Sobrarbe es una oferta de turismo rural en el pleno sentido de la palabra. Responde desde el principio a los valores y significados que siempre se han dado en esta modalidad de servicio turístico. Familiar, tranquilo, complementario de otras actividades. Sin trampa ni cartón, sencillo y funcional. El viajero no encontrará un palacio de cristal, pero sí un espacio cálido, atendido por una familia, en un entorno con mucha historia que le despertará mas de una emoción.
La casa en la que están ubicados los apartamentos es un gran edificio de piedra en el que hay espacios para todo y para todos. Además de las dependencias familiares en la casa hay bodegas, corrales, cuartos trasteros, pajares, patio para los aperos, huertos, jardín,etc Es preciso decir aquí, por si alguien no lo sabe todavía, que las casas de la montaña, siempre han sido edificios enormes en los que tradicionalmente vivían varias generaciones y donde se podía hacer mucha vida sin la necesidad de salir fuera.
Hoy día sólo tenemos que bajar al supermercado de la esquina y comprar lo que nos plazca, sin necesidad de saber nada más que el precio. Antes no. Para comer pan, beber vino y vestirse o abrigarse había que saber hacérselo uno mismo.
Las casas y las gentes estaban perfectamente preparadas para saber vivir con los recursos propios, entre los que se debía encontrar una buena dosis de habilidad, y por supuesto, otro concepto del tiempo y del consumo. Gracias al turismo verde y rural es posible alojarse en estas casa y disfrutarlas .
Cuando Pepe y Carmen deciden rehabilitar una parte del gran edificio en el que viven, para ofrecerlo como alojamiento de turismo rural, no están pensando en hacer un gran negocio. Solamente quieren mantener en buenas condiciones la vieja casa familiar donde quieren seguir viviendo y obtener unos recursos complementarios a la ganadería .Recién casados, con mucha ilusión y muchas ganas de hacer bien las cosas, deciden acometer el proyecto. Buscan consejo y se lanzan a la aventura.
Carmen y Pepe deciden acondicionar lo que antes era el lugar conocido como cañimar. Un espacio que ya no estaba en uso, pero que antiguamente estaba dedicado a semillero del cañimo y en el que había una balsa donde se ponía esta planta a remojo para gramarla y después empezar un proceso que daría como resultado una tela, o una manta para la casa .
Pepe es una de esas personas que tiene la destreza especial propia de un hombre de la tierra que tiene que saber hacer de todo un poco para salir adelante. Pastor que debe atender cada día a su medio millar largo de ovejas y a la vez sacar tiempo para debatir en un foro cualquiera sobre el futuro de la ganadería de montaña o analizar las fisuras de un plan urbanístico municipal.
Se encarga personalmente de buscar y repicar cuidadosamente cada una de las piedras que después un albañil colocara en cualquiera de los muchos sitios que una casa de esta antigüedad merece restaurar.
Prepara la tierra para el huerto y lo planta pero confiesa que después lo atiende poco, esto le toca a las mujeres de la casa. A última hora de la tarde estará siempre un rato con los críos ayudándoles con el ordenador en los deberes de la escuela .
Carmen nació en Barcelona pero sus padres son de este mismo pueblo, y desde muy niña corría por sus calles en verano junto a los otros críos entre los que se encontraba el que hoy es su marido. Entre la Ciudad Condal y este rincón del Pirineo de Huesca, ganó el espacio donde estaban sus afectos y emociones desde niña. Confiesa en voz baja que en parte le atraía quedarse allá, pero reconoce que para vivir los dos juntos era más fácil apostar por Camporrotuno. Se adapta perfectamente al nuevo escenario vital y asume el reto de afrontar de manera rigurosa y profesional la actividad turística. Realiza cursos de formación para reciclarse, implanta el Sistema de Calidad Turística Española, más conocido como la Q de calidad, se forma en el manejo de las nuevas tecnologías, especialmente internet, todo con la finalidad de ofrecer un mejor servicio.
Sentados en la cadiera de la cocina familiar y mientras charlamos degustando un excelente guiso de corzo con salsa de almendras, reconoce que en la escuela en Barcelona le aprobaron la asignatura de francés en parte por que pensaron que nunca lo iba a necesitar. Ahora, años más tarde, y teniendo que desenvolverse con muchos clientes del vecino país que vienen en invierno a cazar, ha decido aprender en serio esta lengua. Y presume de realizar ya sus primeras reservas de manera correcta.
Carmen y Pepe tienen dos niños; Natalia y José, que asisten a la escuela en Aínsa,y que se pasan la mayor parte del tiempo , cuando no hacen los deberes ,jugando en la calle o con su abuela dando de comer a ese montón de animales pequeños que tienen por los corrales, patos, conejos, pollitos,etc
La abuela Alegría disfruta con los clientes, le hace gracia que años atrás todo el mundo pensara en marchar de estos pueblos y ahora todo el mundo quiera venir a pasar unos días .Su pregunta preferida es ¿Y ustedes de donde vienen?.
Se encuentra respuestas que señalan toda la geografía española y buena parte de los países de Europa. Después les cuenta todo lo que ellos quieran saber y se decidan a preguntar, qué hacen en invierno, a qué se dedican, como se vivía antes, en fin, de todo.
El cliente siempre llega con prisa pero enseguida se relaja y se siente a gusto .Algo hay en este pueblo que trasmite tranquilidad y sosiego. Pueden ser las calles pequeñas, las casas de piedra, los detalles de las puertas, el cuidado de los rincones, las macetas, los pájaros, saber que los críos pueden correr tranquilamente por la plaza sin peligro a nada .No está claro el motivo pero es un hecho.
Carmen nos cuenta que “Muchas veces ocurre que a los padres les preocupa que los niños se puedan aburrir, pero sucede lo contrario. Cuando ellos quieren coger el coche para irse de excursión los críos se resisten por que prefieren quedarse a correr por el pueblo.
Camporrotuno es uno de esos pequeños rincones de Huesca en los que es posible desentenderse del mundo y Casa Cañimar es un espacio especial en el que encontrar ese apoyo que todo viajero necesita para relajarse y disfrutar.